Pensamiento en alta voz a la libertad
22 de junio de 2010
23 de septiembre, Grito de Lares
Este es mi canto libre para ti, diosa del mar.
Ola de diáfana espuma,
la del pasado de azúcar
y la de inquieta marea…
Aquella lejana tarde de un moribundo septiembre
tu camino fue tallado con madera de quimeras.
Allí la esclava sangre se te convirtió en bandera
y se escuchó en aquel intrépido alarido,
perturbando los silencios de alguna vieja arboleda
un trueno que te sacó a gritos de tu abismo clandestino.
La pesada ancla del tiempo es inclemente,
y a tu pasado le llovieron ya más siglos,
pero el portal de mi garganta se estremece
cuando reencarnan en tu suelo aquellas voces;
suenan de nuevo los distantes alaridos
y en las bocas de tus niños vibran, ¡rugen!
se escapan por el pecho de nuestros hijos.
Hoy sus manos desenfundan nuevas armas,
y resuenan sus cañones, disparando cual fusiles
con aguerridas palabras de sus labios infantiles
llenan avasalladores esta carencia de ruido.
Hoy quieren moldear sus manos el barro de tu destino.
¡Por ti, por ellos, se va elevando otro grito!
Allí la esclava sangre se te convirtió en bandera
y se escuchó en aquel intrépido alarido,
perturbando los silencios de alguna vieja arboleda
un trueno que te sacó a gritos de tu abismo clandestino.
La pesada ancla del tiempo es inclemente,
y a tu pasado le llovieron ya más siglos,
pero el portal de mi garganta se estremece
cuando reencarnan en tu suelo aquellas voces;
suenan de nuevo los distantes alaridos
y en las bocas de tus niños vibran, ¡rugen!
se escapan por el pecho de nuestros hijos.
Hoy sus manos desenfundan nuevas armas,
y resuenan sus cañones, disparando cual fusiles
con aguerridas palabras de sus labios infantiles
llenan avasalladores esta carencia de ruido.
Hoy quieren moldear sus manos el barro de tu destino.
¡Por ti, por ellos, se va elevando otro grito!
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