La víspera
22 de junio de 2010
Que no me olvide yo al abrirse mis ojos
el día en que sean inminentes tus albores soberanos,
de gritar los recuerdos de aquellos atrevidos,
los que su vida entera dejaron en tus manos.
Revistiéndose de angustia por querer liberarte,
abonando tus montañas con su carne,
ahondando tus mares con sus suplicios;
tiñendo tus intensos verdes con su sangre.
Que no esté yo entre aquellos de paso indiferente
el día antes de que en tu cielo ondee la única bandera,
y entre las espinas muchas de mi vida breve
no tenga que arrancarte mi espina traicionera.
Que no me olvide nunca de ser letra de tu historia
escrita en las paredes de una ciudad liberada,
el día en que sean inminentes tus albores soberanos,
de gritar los recuerdos de aquellos atrevidos,
los que su vida entera dejaron en tus manos.
Revistiéndose de angustia por querer liberarte,
abonando tus montañas con su carne,
ahondando tus mares con sus suplicios;
tiñendo tus intensos verdes con su sangre.
Que no esté yo entre aquellos de paso indiferente
el día antes de que en tu cielo ondee la única bandera,
y entre las espinas muchas de mi vida breve
no tenga que arrancarte mi espina traicionera.
Que no me olvide nunca de ser letra de tu historia
escrita en las paredes de una ciudad liberada,
en piedras tallando nombres de los que sudaron gloria
el día en que de tus cadenas no quede ya NADA.

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