Mujeres
8 de marzo de 2010
Dedicada a las que saben que es para ellas
Mujeres divinas que acompañan mi camino por unas y otras rutas,
mujeres de campo fértil irrigado con lágrimas y música,
está sembrado en sus jardines gran parte de mi todo.
Ayer me nutrió el vientre-huerto de mi madre;
hoy me abona el abrazo-árbol de una hermana.
De los retoños paridos por cada una se alimenta la semilla de mis frutos.
Las celebro por ser todo lo que son,
por ser luz,
soles brillantes sin más astros que le roben el calor;
por ser energía para mover el mundo,
por ser origen y sostén para la Vida,
por levantarse al infinito en medio del dolor;
porque son bálsamo para el alma adolorida.
está sembrado en sus jardines gran parte de mi todo.
Ayer me nutrió el vientre-huerto de mi madre;
hoy me abona el abrazo-árbol de una hermana.
De los retoños paridos por cada una se alimenta la semilla de mis frutos.
Las celebro por ser todo lo que son,
por ser luz,
soles brillantes sin más astros que le roben el calor;
por ser energía para mover el mundo,
por ser origen y sostén para la Vida,
por levantarse al infinito en medio del dolor;
porque son bálsamo para el alma adolorida.
Cuando vuelvan a nacer,
que las reciba el mundo con el viento en sus cabellos,
y les siembre los pies como raíces en la tierra.
Pero les pido que me nazcan cerca
y que a sus nombres componga el Universo una alabanza.
Les doy mi vida, y es poco.
Les ofrendo mi ser, y no me alcanza.
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